Vehículo mas que deporte

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Foto: JPC24M (Flickr)

El ejemplo de ver a miles y miles de personas de otros países que se mueven a diario en bicicleta a calado en España, donde en los últimos años se ha multiplicado el número de usuarios de este medio de trasporte.

No obstante aquí se ha querido promocionar el uso de este vehículo adaptando su uso en grandes ciudades como Madrid o Barcelona, para un publico que no busca en la bicicleta una forma de hacer ejercicio, sino más bien un medio de trasporte que desatasque las vías circulatorias y alivie los terribles atascos que se forman y que no sólo paralizan la ciudad, también causa enormes cantidades de contaminación.

Pero introducir la costumbre de pedalear no resulta aquí tan sencillo como en países como Holanda, donde la mayor parte de los recorridos suelen ser llanos, por lo que el desgaste físico es muy reducido. En lugares con cuestas como Madrid muchos personas llegarían cansados y sudados a sus destinos, que pueden ser puestos de trabajo, bares, etc. y por ello no se extendía demasiado el uso de la bicicleta.
La solución ha sido la introducción de bicicletas eléctricas, cuyo motor facilita mucho el pedaleo y disminuye enormemente el esfuerzo necesario y hace que pueda irse en bici a cualquier sitio sin necesitar después una ducha y una bebida isotónica.

Este tipo de vehículos no están al alcance de todo el mundo, con precios que superan de forma holgada los 1.000 euros, por lo que la mayoría emplea los servicios municipales de alquiler, pudiendo desplazarse dentro del municipio, y dejar la bicicleta en alguno de los lugares habilitados.

A pesar de los precios, gracias a planes de ayudas como el Plan MOVEA o la ayuda de hasta 250 que ofrece el Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB), la compra de éste tipo de vehículos aumentó un 77% en 2014 respecto al año anterior.

Las bicicletas eléctricas de momento han llegado de forma más evidente a las grandes ciudades, especialmente gracias a los servicios de bicicletas municipales, y han logrado reducir la contaminación y el trafico de forma evidente. Pero es cuestión de tiempo que los precios de estos vehículos vayan reduciéndose y siendo cada vez accesibles a un mayor número de personas en cualquier lugar y no sólo en las grandes ciudades.

Aún falta mucho para alcanzar los niveles de la anteriormente mencionada Holanda o países como China o Vietnam. La falta de instalaciones dificulta el uso compartido de las carreteras y hace que resulte peligroso circular en bicicleta y no son muchos los valientes que se decidan a llegar pedaleando a trabajar esquivando coches y motos en los atascos de la mañana, pero con iniciativas como la del Ayuntamiento de Barcelona se logra que el números de ciclistas aumente, por lo que las presiones a las autoridades para la progresiva construcción de carriles-bici aumentaran.

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